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miércoles, 25 de junio de 2008

Mundial 78. Yo quise ser Mario... Kempes

Final contra Holanda: una fiesta

botines Fulvence 1978

botines Adidas 1978

botines 1978 zona Oeste
Los Míos

sábado, 22 de marzo de 2008

Snapshots en La Loma

El cementerio de La Loma en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, es el más antiguo del lugar. Poca información hay al respecto; incluso en la venerada Internet. Estas cosas suelen suceder más allá de Terra Australis, donde la desaprensión y la barbarie se han acentuado con los años. Cualquier dato que puedan acercar para enaltecer este artículo, será bienvenido. En otro orden de cosas, les sugiero a mis distinguidos visitantes que, durante este recorrido poético-arquitectónico, pinchen sobre las imágenes para poder así disfrutar con más intensidad de las mismas o encontrar "detalles" o "apariciones" imposibles de apreciar a simple vista.


Cada existencia es un drama, y no habría novela tan tierna ni tragedia tan pavorosa como la que encierra bajo sus tapas de mármol cada uno de esos sepulcros. Cada uno de los que lo visitan sigue el hilo de su propia vida...

Domingo F. Sarmiento, "El Día de los Muertos", El Debate, 4/12/1885

Obtuvo fama y honores
pero no fue feliz.
(...) No pudo modificar nada
con su poesía.
Nadie comprendió
su mensaje desesperado.

Antonio Aliberti, Epitafio sobre la tumba del Poeta

"No vuelvas, hija -le escribieron-,
sigue tu vida lejos, piénsanos.
¡Si nos vieras (es letra de papá):
somos una calle que se pierde a lo lejos;
nos vamos reduciendo;
ya nos gana el vacío...!

Antonio Aliberti, La muerte en Casa

Aquí -ves-, un día
se detuvo ella a pensar en ti.
De sus poros brotaba tu nombre como un rezo,
murmullos de ángeles se trenzaban en el aire.
(Ningún atisbo hoy.
Un croar de ranas a lo lejos.)

Antonio Aliberti, El Desamor

¡Olvido, olvido!
¡Conoces bien
tu oficio de gusano!

Antonio Aliberti, El Desamor

Levantarse y seguir el rito de los vivos
no significa estar vivos:
muertos se ven por las calles a montones,
muertos que mueven sus brazos
como valientes guerreros,
en sus caras el signo de la íntima pregunta
que nadie responderá.

Antonio Aliberti, Los Muertos

Cúantas flores nuevas
le han nacido a la pared que separa
mi casa de mis ansias...,
tantas que ya me voy sintiendo
un extraño en mis dominios,
un gato hambriento
rondando los techos aledaños.

Antonio Aliberti, La canción

Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato; y ciertamente lo puedo creer mientras contemplo a aquel que descansa ronroneando frente al fuego. Porque el gato es críptico, y cercano a aquellas cosas extrañas que el hombre no puede ver. Es el alma del antiguo Egipto, y el portador de historias de ciudades olvidadas en Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la remota y siniestra África. La Esfinge es su prima, y él habla su idioma; pero es más antiguo que la Esfinge y recuerda aquello que ella ha olvidado.

Howard Phillips Lovecraft, "Los gatos de Ulthar"

Costó tanto aprender algunas cosas,
casi se nos fue la vida
en eso.

Antonio Aliberti, Aprendizaje

Fotos © Mario Gallo



domingo, 24 de febrero de 2008

¡A Destiempos, Salud!

De los cientos de mails que recibí durante mis vacaciones de verano, sólo 3 ó 4 valieron la pena. Uno de ellos fue de la directora de la revista virtual mexicana Destiempos, Mariel Reinoso, pidiéndome una colaboración para un número especial, un dossier, para ser más exacto, donde se revelarían experiencias distintas a 32 años del golpe militar en la Argentina, fecha a cumplirse el próximo 24 de marzo del corriente. Después de meditarlo, para allá fui con unos capitulos de mi novela C-58. Es así como este trabajo ve la luz lejos, muy lejos de casa. ¿O tal vez no?

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Blanca Buda: Una Mirada sobre Excursión

Hoy 26 de Diciembre de 2007 se cumplen diez años de la primera vez que pisé una radio. Fue en la ya desaparecida ET2 Cir-Color en Tapia de Cruz al 900 de Belén de Escobar, y más pecisamente en el programa La Mágia y los Poetas que conducia la escritora Blanca Buda. Fue a partir de un premio que la SADE me había otorgado el 9 de Diciembre del mismo año, que Blanca me hizo saber de su interés en que fuera a charlar al programa. Pero yo, que jamás había tenido una experiencia semejante, y después de una extensa negociación telefónica, estaba cada vez más cerca del "No". Porque, entre nosotros, de qué podría hablar alguien totalmente desconocido, incluso para mí mismo. Recuerdo que anduvimos por distintos caminos hasta que mi interlocutor, hábilmente, me lanzó una frase como ultimo recurso que versaba más o menos así: Gallo, usted no se preocupe, en la radio tiene que hacer como si estuviese en el living de su casa. Y así fue. Nunca me sentí mejor. De ahí en más pasaron muchos programas de radio, buenos y malos, y en distintos lugares, mejores o peores. Gracias a la radio conocí mucha gente. Y, por sobre todo, gracias a Blanca Buda puede comenzar la travesía por ese universo nuevo, maravilloso, atrapante, mágico, y que sigo compartiendo con grandes profesionales del medio como el gallego Fernández o Adriana Valor.
Blanca Buda ya no está con nosotros. Y yo que, como muchos otros que escribimos, estoy convecido de que vamos indefectiblemente y por distintos motivos camino del Olvido, tercamente me propongo -y les propongo- retenerla un rato más. Al menos, hasta que la Internet, este moderno y espacioso campo santo, explote con todos nosotros adentro.
El siguiente video fue hecho en base a un audio de la presentación de mi novela Excursión. Son escasos 7 minutos y chirolas: lo suficiente... como para hacerle trampa, en este caso, a esa otra señora llamada Realidad.

foto gentileza Aída Holtz


sábado, 27 de octubre de 2007

¿Quién le pone el cascabel al gato?


Para muchos la Internet es una suerte y para otros, una verdadera pesadilla. Allí la información se reproduce con una velocidad que difícilmente hubiésemos imaginado varios años atrás. Porque es la información unida a la velocidad la que nos puede tender una mano en la eterna caída en el pozo de la ignorancia. Es cierto que hay de todo y que, por ende, hay que ser sumamente cauto. Pero no menos cauto que cuando leemos un texto de historia preparado “a la carte” para recitar en las escuelas o cuando escuchamos un noticiero comprado por el gobierno de turno. En otro orden de cosas, la gente, por lo general es reacia a los cambios. La gente, por lo general, escucha devotamente lo que quiere que le cuenten. Le gusta que le endulcen los oídos. La gente es pasiva. Y esa pasividad hace que crezca su vulnerabilidad. Descartes, hace ya mucho tiempo atrás, dijo que a quienes buscáramos la verdad nos sería fundamental que dudásemos, aunque fuese una vez en la vida, de todo. Y esto no significa cambiar drásticamente de opinión, o destruir la figura o la teoría de un plumazo, sino analizar a conciencia los que nos han venido inculcando por décadas, casi como un catecismo. Podría ocurrir, incluso, que después de un análisis concienzudo volviésemos a estar en el punto de partida.

Hace un tiempo atrás accedí a una página en la web, y entre toda la información leí una carta de queja que el escritor y director de cine cubano residente en los Estados Unidos Agustín Blázquez, le había mandado a la directora del Servicio a la Audiencia del canal 26, porque mientras disfrutaba del programa Viewer Favorites, se sintió ofendido por el cantante Eric Burton, integrante del legendario grupo The Animals, cuando éste cantó en un segmento ataviado con una remera con la foto del Che. Blázquez, quien dice conocer muy bien al Che y no duda en calificarlo como un asesino de masas quien fusiló sin juicio previo en La Cabaña en la Habana y en Sierra Maestra antes de 1959, le recrimina a la Directora el mal uso de la televisión educativa pública y la total falta de respeto a las víctimas del Che y a la comunidad cubana norteamericana que vive en los Estados Unidos. Según Blázquez, si Burton se hubiese aparecido con una remera de Hitler, seguramente no lo habrían dejado actuar para no ofender a las víctimas del Holocausto. No contento con su exposición, agregó una carta abierta que le enviara el 25 de marzo de 2005 el reconocido clarinetista cubano Paquito D´Rivera al genial músico –y más familiar para nosotros- Carlos Santana, y que, junto con lo que le acabo de contar, me ha hecho reflexionar profundamente.

Y no es para menos. En estas épocas que corren, puede que no todo lo que se nos presenta sea lo que parece ser. Por eso yo practico la duda. Y me hace sentir bien. Aunque, queridos amigos, siempre habrá un ejército agazapado del lado de enfrente. Vamos con el texto.

Me enteré por nuestro amigo Raúl Artiles que pronto te presentarás en Miami; cosa que me parece poco recomendable, ya que no hace mucho cometiste la torpeza de aparecerte en los Oscar Awards luciendo con orgullo un enorme crucifijo sobre una camiseta con la esteriotipada y arcaica imagen del Carnicerito de la Cabaña, que es como conocen al Che Guevara los cubanos que tuvieron que sufrir tan lamentable personaje en dicha prisión.

Uno de estos cubanos fue mi primo Bebo, preso allí precisamente por ser cristiano. Él me cuenta siempre con amargura cómo escuchaba desde su celda en la madrugada los fusilamientos sin juicio de muchos, que morían gritando ¡Viva Cristo Rey!

El guerrillero de la boinita estrellada es algo más que esa ridícula película de la motocicleta1, mi famoso colega; y combinar a Cristo con el Che Guevara es como entrar a una sinagoga con una Swástica colgando del cuello; y es además una bofetada en el rostro de los jóvenes cubanos de los años 60, que tenían que esconderse para escuchar tus discos de "música imperialista", según definían el Rock & Roll en la jerga del mismísimo atorrante argentino y sus secuaces.

Perdona que te escriba en español, pero es que no creo que tenga suficientes palabras en inglés para expresar mi indignación ante tu irresponsable actitud. Y créeme que a pesar de todo, como artista te deseo buena suerte, porque la necesitarás, Carlos… sobre todo en Miami.

¿Y ahora? Creo que en los tiempos que corren definir la Vida desde la izquierda o desde la derecha , es estúpido. Y también creo que unido esto a todos aquellos que pretenden acceder a la categoría de "artistas" creando Bellas Artes, donde la Vida está por encima de todo, no solamente es estúpido sino peligroso. Para redondear. Alguien comentó como al pasar que... Hay responsabilidades públicas que no es posible eludir: una de ellas es transmitir a las generaciones jóvenes una versión veraz de los hechos del pasado, que evite distorsiones fáciles y mitomanías engañosas. Sería bueno ponerlo en práctica de una vez por todas para no darle letra a los que terminan diciendo, entre otras cosas y con cierta cuota de verdad, que los pendejos y los viejos un poco o del todo chotos se ponen tal o cual remera o adscriben a tal o cual ideología política oprimida para hacer quilombo o, simplemente, porque es irresistiblemente “cool”.

Nota 1: Según Jaime Costas dijo hace poco durante la presentación de su libro de memorias que el Che “no sabía andar en moto” Costas sabe esto porque participó in 1953 en el fallido asalto a los cuarteles de la Moncada y en la expedición Granma junto al Che Guevara, Castro y su hermano Raúl para infiltrarse en Cuba y pelear contra Batista.

sábado, 20 de octubre de 2007

Terra Australis o el lugar ideal

El primero en hablar de Terra Australis fue Aristóteles. Esta idea la extendió Ptolomeo, un cartógrafo griego en la primera centuria después de Cristo, quien creyó que el Océano Indico estaba encerrado en el sur por tierra. Cuando, durante el Renacimiento, Ptolomeo se transformó en la principal fuente de información para los cartógrafos europeos, esta masa de tierra comenzó a aparecer en los mapas. Aunque los viajes de descubrimiento a veces reducían el área hasta donde podía encontrarse el continente, los cartógrafos continuaron dibujándola en sus mapas y los científicos discutiendo su existencia con argumentos tales como que efectivamente debería haber una masa de tierra en el sur como contrapeso a las masas ya conocidas en el hemisferio norte. Por lo general, esta porción de tierra se la mostraba como un continente alrededor del Polo Sur, pero mucho más grande que la actual Antártida, extendiéndose más hacia el norte, en particular en la zona del Océano Pacífico. Nueva Zelanda, descubierta por Abel Tasman en 1642, se la consideró como parte de este continente al igual que África y Australia.

La idea de Terra Australis (siempre hay alguien dispuesto a pinchar globos) fue finalmente corregida por James Cook. En su primer viaje circunnavegó Nueva Zelanda, demostrando que no podía ser parte de un gran continente. En su segundo viaje circunnavegó la tierra a una latitud al sur más alta, cruzando en algunos lugares el Círculo Polar Antártico, demostrando que ningún continente con el tipo de clima como se había pensado con anterioridad podía existir en las frías áreas polares.

Y bueno, me dije, si Terra Australis no existe, por mi propio bien y por el bien de aquellos que deseen compartir la experiencia, tendré yo mismo que crearla... o recrearla.

Lo siguiente se lo dedico a James Cook in memorian

Sentí que Adelina, mientras observaba al Perla Roja cruzar en diagonal en busca de la ribera de enfrente, recordaba ese día en el Rama Negra, en el Tigre, y el día, mucho, pero mucho tiempo después, en que supo que allí, en el Tigre, el Rama Negra intentaba preservar un secreto, a medias. Adelina me lo contó cientos de veces cuando aquí veníamos a matar el tiempo y se quedaba contemplando a la distancia esas islas con sus casitas sobre pilotes. Era lo primero que le venía a la mente. Yo también me extasiaba mirando esa costa de enfrente como si fuera algo difícil de alcanzar y me preguntaba qué habría allá, como si allá fuera un lugar mágico, revelador. Siempre que aquí veníamos la pregunta, tarde o temprano, comenzaba a acosarme. Nunca se me ocurrió viajar hasta esa franja verde en el horizonte: el temor a la desilusión y a que mis sueños se hicieran pedazos siempre me mantuvo a salvo.

Extracto de “Exequias” del libro Terra Australis (2006)